11.- Extendiendo Las Alas

10 09 2009

Bloguérs!!! Un gusto saludarlos de nuevo. Me disculpo sinceramente debido a la falta de agregue que he tenido últimamente, pero la cosa se ha puesto pesada en el college. Tengo ya algunos posts preparados por ahí, así que esperen tener buenos renglones que leer pronto, y de mientras, lo que ya faltaba y que por las vista me imagino que ya andaban esperando, el onceavo capítulo del fan-fic de Harry Potter, que los dejó a todos ardiendo en su entrega anterior, y que advierto que en esta, no es la excepción. Me disculpo una vez más por tardarme en subirlo, y simplemente, les digo… no se pierdan!!! Por cierto, tengo que ir a ver todo lo de abajo, al cine…

Ginny and Harry kiss

Ginny no se atrevió a decir ni una palabra. Más bien, solo hizo un gesto de culpa tapándose la cara, aunque Hermione suponía que lo hacía para ocultar la risa. Y tenía razón. Harry, levantó la mirada, se sacó los lentes y se acercó a Hermione con paso cauteloso. Draco reía estruendosamente; se sentía feliz.

                -Hermione… déjame explicarte… -dijo Harry en un tenue susurro.

                -¿Qué tienes que explicarme? La situación habla por sí sola, señor Harry Potter -dijo la chica castaña, con tono mordaz, y dejando salir algunas lágrimas mientras cruzaba los brazos y se apoyaba en una pierna.

                -Pero no es como tú piensas… -dijo Harry poniéndose enfrente de ella.

                -Ah, vamos Potter… no te avergüences, una canita al aire, se la da cualquiera -comentó Draco riendo divertido.

                -¡¡¡TÚ CÁLLATE!!! -dijeron Hermione y Harry al unísono.

                -Está bien. Está bien… yo sólo decía… -Draco levantó las manos en señal de inocencia.

                -Hermione… -dijo Harry -debemos hablar, ahora.

                -¿Ahora? No gracias, no me siento bien como para hablar contigo… -respondió Hermione tocándose la cabeza. Además sintió un fuerte dolor de estómago.

                -Pero… por favor… -suplicó Harry.

                -Está bien… pero solo te daré un adelanto -Hermione lo miró furiosa, levantó la mano y le propició una fuerte cachetada a Harry en la mejilla derecha.

                Harry se sostuvo la mejilla con aspecto deplorable. Ginny, reaccionando por el fuerte ruido, se acercó y comenzó a consolarle.

                -¡¡¡¡Harry, Harry!!! ¡¡¡Mi amor!!! ¿Estás bien?

                -Vámonos de aquí Draco… no quiero pegarle a alguien más -dijo Hermione volteando y haciendo ademán de que Draco le sujetara el brazo.

                -Sí, vamos… tú necesitas dormir y yo… reír en mi habitación

                Draco le sujetó el brazo y la encaminó a sentarse en una banca, mientras esperaban que los profesores dieran la señal de que debían irse. Debería ser pronto, pues ya había comenzado a oscurecer.

                -¿Qué te parece? -preguntó Draco echándose para atrás y poniendo sus brazos detrás de su rubia cabeza.

                -¿Qué me parece qué? -dijo Hermione sin mirarlo.

                -Que te haya engañado, y que haya tenido el descaro de reclamarte de la forma en que lo hizo.

                -Que es un maldito gusano como todos los hombres… -dijo ella, mirándolo. Sus ojos se volvieron tristes y comenzó a llorar con ganas.

                -¡¡No generalices!! Yo no soy igual que ese Potter… -Draco esbozó una mueca de molestia.

                -No, claro que no son iguales… ¡hip! Tú eres peor… ¡¡¡de nuevo ese maldito hipo!! ¡Hip!

                Draco sonrío al notar que el hipo no se le iba a Hermione.

                -Deja de reírte… esto no es gracioso… ¡hip!… -Hermione no pudo aguantar la risa que le provocaba sentirse ebria.

                -Creo que mañana, nadie sabrá de ti… -comentó Draco mientras intentaba disimular su mano que pasaba por detrás de su cabeza.

                -Tienes razón… ¡hip! -Hermione se acercó tímidamente a la boca rosa del chico que ya le había abrazado.

                -¿Qué intentas hacerme Granger? -preguntó Draco buscando sus labios. Ya había cerrado los ojos.

                -¿Que no parece obvio? Besarte, claro… -puso una mano en su rostro helado y acercó el suyo.

                Draco se preparó para recibir un beso… hasta colocó sus manos en la cintura de la chica. Pero solo recibió un cuerpo inerte en sus brazos. Hermione se había quedado dormida.

                -¡Bien! ¡Lo único que me faltaba! Que una mujer me deje con las ganas… -se separó de ella y la recostó en el asiento -¡¡Y ahora que hago con ella!! No me la puedo llevar yo… tendré que ir por sus amigas… ¡¡vaya que suerte!!

                Parvati y Lavender se acercaban hacia él con pasos inseguros.

                -Llévense a esta ebria por favor… no lo quiero hacer yo…

                -¡¡¡¡JAJAJA!!!! -recibió como respuesta por parte de una Lavender que se esmeraba por sostenerse en Parvati -¡¡¡Hermione está ebria!!! ¡¡¡Jajaja!!!

                -¡¡¡Esto es algo que no se ve todos los días!!! Jajaja… -dijo Parvati sentando a Lavender, y sentándose también ella en el mismo asiento en donde Hermione ya estaba roncando.

                -Iré por alguien que las lleve –dijo Draco, asqueado -¡¡Qué problema son los ebrios!!

                Draco se encaminó apresurado hacia Las Tres Escobas. No era muy conveniente pedir ayuda a un Slytherin, no se vería bien en él. La única opción era pedirlo con alguno de su casa. Para su sorpresa y también su asco, se encontró en la mesa donde un pelirrojo se tiraba los cabellos.

                -¡Hola Weasley! -saludó Draco, irónico, logrando la atención del chico que lo miró con odio.

                -¡¡Vete de aquí Malfoy!! –respondió Ron, fúrico. Draco se fijó que había estado llorando.

                -Ah, no llores más… a no ser que quieras las lágrimas para un poco de sal… bueno, no he venido a molestarte…

                -¿Ah? ¿Entonces qué demonios quieres? -preguntó Ron, indignado.

                -Escucha, si es que te lavaste los oídos, allá afuera, están Lavender y Parvati sentadas totalmente ebrias…

                -¿Y qué tengo que ver yo con ellas? -dijo Ron con cara de indignación. Se puso de pie y ostentó su gran pecho.

                -Ah, es cierto lo olvidaba nombrar a alguien más… las acompaña, (y te aseguro que es la peor de todas), Hermione…

                -¿Hermione? Diablos… nunca lo pensé de ella…

                -Si quieres impedir que expulsen a tu mejor amiga Weasley, es mejor que vayas por ellas… las otras dos, si quieres las dejas ahí… bien, no me queda nada más que hablar contigo Weasley, hasta nunca -Draco volteó, así que no vio la cara de incertidumbre de Ron, quien no hallaba qué hacer, si dejar a Hermione ahí o ayudarla. Su cabeza no le daba ninguna orden. Solo su corazón acelerado le decía que fuera corriendo a buscarla.

                -Todos los alumnos de Hogwarts, vengan conmigo… ¡¡nos vamos ya!! -se escuchó la voz de la profesora McGonagall.

                -Bien, después de todo –se dijo Ron en voz alta -me porté muy mal con ella… y resulta que mi “amigo defendido”, también lo hizo. Sí, es mi amiga… mi mejor amiga y no debo dejarla sola.

                Tomando finalmente la decisión, Ron salió corriendo de Las Tres Escobas para buscar a su amiga. Su pelo rojo saltaba nervioso por encima de su cabeza. Comenzó a transpirar a medida que se acercaba a unos asientos.

                A esas alturas, Parvati estaba apoyada en el hombro de Lavender, y Hermione sobre el estómago de Parvati. Lavender, que era la más lúcida, habló:

                -Ron… ¡¡¡si… es el guapo Ron Weasley!!! -soltó una risa estruendosa.

                -Calla Lavender… tenemos que irnos de aquí… los alumnos ya van a partir… -dijo Ron preocupado, acercándose a la chica, pero sin evitar ponerse colorado por el piropo de Lavender, aunque fuera de alguien ebria.

                -¡¡Oh, demonios!! No te preocupes… -se puso de pie sin tanto problema -yo me llevo a Parvati… estoy acostumbrada a cargarla.

                -Perfecto… yo me llevo a Hermione -Ron hizo que la chica se apoyara en su hombro. La cubrió con una capa para que no se viera que iba profundamente dormida.

 

-*-

 

                Hermione despertó con la luz del sol encima de sus ojos. Se sentó en la cama y pudo corroborar que un fuerte dolor de cabeza le hacía retumbar por dentro. Su pelo estaba desordenado, más de lo normal… miró su ropa y pudo fijarse en que llevaba su pijama al revés. Alguien debió habérselo puesto, pues no recordaba que ella lo hubiera hecho. Miró a su alrededor, aún con los ojos un poco pegados por las lagañas matutinas y pudo observar como Parvati resoplaba en su cama, llevaba la misma ropa que el día anterior, y ni siquiera había sido tapada con alguna cobija. Lavender, estaba con su pijama y no tenía tan mal aspecto como Parvati.

                Quiso hablar, pero la boca le detuvo… no podía… un sabor amargo, agrio le impedía mover la lengua. Corrió al baño a lavarse los dientes.

 

-*-

 

Ron despertó con el crepúsculo. No había podido dormir mucho, por lo que prefirió levantarse. Miró a su lado. Harry Potter, ya no estaba. Rápidamente el dolor del engaño le envolvió los pensamientos. Era absurda la actitud que había tenido ante la infidelidad de Hermione… no, no era absurda, era descarada. Se sentía doblemente mal, en haber tratado tan mal a Hermione, en no haberla escuchado y no dejarla explicar sus razones. Se sentó en la cama y comenzó a vestirse lánguidamente. Estaba en eso, cuando un chico de pelo negro azabache y ojos verdes se tiró de un salto en una cama que estaba enfrente de él. Ron no quiso hablarle a Harry, pero él sí a Ron.

                -Ron, necesito que me escuches… quiero un consejo… -dijo una voz quebrantada que no se oía bien, pues una almohada le dificultaba su audición.

                Ron continuó poniéndose los calcetines y no le dirigió ni siquiera una mirada. Harry al no recibir respuesta, volteó para mirar a su amigo.

                -Ron, por favor… no sé qué hacer… he estado todo este tiempo sin saber qué hacer… no había querido decírtelo, temía a tu enojo… Ron… Ron, mírame, solo mírame… -dijo Harry en tono suplicante.

                -Harry… mi amigo Harry, no soy el indicado para darte ningún consejo -dijo Ron atando los cordones de su último zapato -a no ser, que matarte sea una solución para ti… -diciendo esto ron abrió la puerta y se marchó a paso seguro.

 

Flashback de conversación de Harry y Ginny

 

                -Harry… no te permitiré que me trates como un objeto… soy un ser humano… ¡¡¡un ser humano que te ama!!! -gritó Ginny llorando.

                -Ginny, por favor… solo te estoy diciendo que no quiero precipitarme a tomar ninguna decisión… no quiero equivocarme.

                -¿La amas aún? -le preguntó Ginny interrumpiéndolo.

                -¿Qué? ¿Qué si la amo aún?… ¡¡Estás loca!! ¿Amarla después de su traición?

                -¿La amas? ¡¡¡Responde con la verdad!!! -dijo Ginny furiosa mirando directamente los ojos de Harry.

                Harry guardó silencio durante un gran momento. Miró al suelo, como si la respuesta estuviera grabada en el piso. Titubeaba en su respuesta. Era obvio que debía decir que “No” sin duda alguna… pero no podía olvidar la sensación que había sentido al hacerla su novia… en hacerla suya por primera vez… era una historia muy hermosa, y no concebía que ambos la hubieran traicionado de esa forma.

                -Ginny… -dijo al fin mirándola con ojos vidriosos – Sí… creo que aún la amo…

                Ginny no se sorprendió. Más bien esbozó una sonrisa débil. Una tímida lágrima rodó por sus mejillas antes de dar la vuelta y marcharse. Harry se dirigió de inmediato a su cuarto, para intentar hablar con Ron.

 

-*-

 

                Pero Ron no había querido escucharlo. Sabía que estaba cometiendo el mismo error que con Hermione, pero una sensación, le impedía acercársele. Después intentaría hablar con él. Llegó a la sala común. Obviamente no había nadie, era muy temprano como para ver a alguien. Miró a la mesa y se encontró con algunos libros. Eran de Hermione. Tomó uno sin mucha energía y leyó el título: “Lo Que el Viento se Llevó”. Se sentó en el sillón y comenzó a leerlo… parecía interesante.

                -Hola Ron… ¿cómo estás? -preguntó Hermione intentando ordenarse el cabello.

                -Hermione… hola… bien, yo estoy bien… ¿y tú? -dijo Ron dejando el libro a un lado.

                -Perfecta… aunque no tengo idea de cómo llegué aquí, lo último que recuerdo es… es a Harry y a Ginny… -dijo Hermione ruborizándose al comentar a Ginny, evadió la mirada de vergüenza de Ron mirando el suelo.

                -Bueno, yo te traje… Malfoy me dijo dónde estabas… ¡¡no sabes cómo lamento todo lo que te hice!! Nunca lo habría imaginado de Ginny… -gritó Ron cubriéndose su rostro, mojando sus manos con unas lágrimas.

                -No es tu culpa Ron… y no pienses que voy a reclamarte lo que me dijiste, estabas en todo tu derecho… Harry es tu mejor amigo y es obvio que te pongas así cuando alguien lo traiciona… no Ron, no llores más -dijo acariciándole su cabellera roja -me duele verte así… mejor dame un abrazo y todo olvidado.

                -Gracias Hermione… y perdóname por no haberte escuchado… -Ron se le echó encima.

                Hermione le contestó el abrazo con fuerza, mientras que tiernamente le acariciaba su cabello y su mejilla. De pronto recordó las últimas palabras de Ron… ¿Qué Draco le dijo qué?

                -¿Qué te dijo Draco, Ron? -preguntó Hermione separándose delicadamente de él.

                -Bueno -comenzó a decir Ron un tanto confundido -él me dijo dónde estabas y como estabas… lamentablemente sino hubiera sido por él, no te habría salvado de la expulsión… ¿por qué esa cara?

                -¡¡¡Esto es horrible!!! Ahora le deberé un favor a ese idiota… ¡¡¡¡Qué rabia!!!

                -Cálmate… ah, entonces, ¿debo suponer que entre ustedes existe algo, no?

                -¡¡¡¡Claro que no!!! Entre ese insensible y yo, no existe absolutamente nada… ¡¡¡¡nada!!!

                -¿Sabes, Hermione? No trates de engañarte a ti misma, me da pena decirlo, pero estoy seguro de que tú lo amas y que él, por una desconocida razón, te corresponde… ¡¡¡Libérate Hermione!!! Es hora de te permitas volar… de que extiendas tus alas y que te des otra oportunidad, aunque sea con Malfoy… extiende tus alas definitivamente, pero supongo que ya las has estado extendiendo, ¿o me equivoco?

                Hermione abrió la boca para hablar pero no pudo.

                -Es un buen libro Ron, te lo recomiendo totalmente… -dijo antes de dirigirse al baño.

                Ron esbozó una sonrisa divertida.

 

-*-

 

Hermione miró a Ginny por el espejo. Su mano asía todavía su cepillo dental. La miró con odio y repulsión. Ginny se secó las lágrimas rápidamente y le devolvió la mirada.

                -Hola querida Hermione… ¿cómo va la resaca? -preguntó la chica abriendo la llave a un lavador continuo al de Hermione.

                -¿Cuál resaca? Me siento muy bien… ¿cómo está tu novio? -preguntó tomando su toalla.

                -¿Te refieres a Harry?

                -¿Hay alguien más en tu lista? -volvió a preguntar Hermione poniéndose a sus espaldas.

                -Harry… Harry aún ama a cierta jovencita propensa a las infidelidades y con cierta estupidez… -respondió Ginny hundiéndose en el agua fría.

                -¡No me creas idiota, Ginny! Él no me ama… ya no me ama… -dijo Hermione volteando para irse, no sin antes soltar una carcajada sarcástica.

                -Aunque no lo creas, Harry está siendo lo suficientemente estúpido como para seguir amándote.

                -Pamplinas… -fue lo último que dijo Hermione antes de irse al comedor.

 

-*-

 

-Draco… ahora no… necesito estar sola… -dijo Hermione evadiendo sus ojos grises mirando hacia la casa de Hagrid.

                -¡¡Pero no es posible!! Ahora estás libre, ¡¡¡completamente libre querida infiel!!! –dijo Draco, tomándola por el brazo.

                -¡¡¡Suéltame ya!!! -le gritó totalmente irritada empujándolo.

                -¡¡¡¡Ya me colmaste mi paciencia muñeca!!! -Draco la tiró al suelo y se puso encima de ella. Le dirigió una mirada severa, no dispuesta a ceder ante nada ni nadie.           

                -Draco… por favor… déjame ir… -le suplicó Hermione tratando de soltarse de los brazos fornidos del chico. Le miraba de tal forma, que Hermione se sintió asustada.

                -No es posible… ¡¡eres la primera chica que me lo dice, que creo que me lo dice de verdad… no es justo que me estés evadiendo… conmigo no se juega Granger… no se juega!!

                -¿Qué estás diciendo? ¿Qué te dije qué? -preguntó Hermione sorprendida, sin comprender lo que estaba escuchando.

                -¡¡No te hagas la desentendida!! No lo hagas, porque no pienso repetirlo… rayos, ¡¡¡y yo también te lo dije!!! -dijo Draco soltándola de los brazos.

                -Draco… ¿me dijiste algo? ¿Cuándo? –preguntó Hermione sin moverse de debajo de Draco, a pesar de que este ya la había soltado.

                -Pero… pero tú también me lo dijiste… ayer, después de ver a Potter y a la chica Weasley… en la banca… ¡¡¡tú me lo dijiste!!!!

                Hermione guardó silencio para tratar de recordar. Pudo acordarse cuando se sentó con él en aquella banca… y cuando le dijo…

 

                -¿Te dije que te amaba no es verdad? ¿Eso dije? -dijo Hermione anhelando que no fuera cierto.

                -Sí… eso me dijiste… -dijo Draco sonriendo ante su triunfo.

                -Y… y tú también me lo dijiste… tu también… ¿no? -dijo en un tenue susurro por el miedo de que se estuviera equivocando.

                Draco se levantó de encima de ella. Le dio la espalda y cruzó los brazos. Hermione se puso de pie y le puso una mano en el hombro. Draco con una mirada tajante la hizo retirarla de inmediato.

                -¿Tú también me lo dijiste? ¿Me amas?

                Draco volteó hacia ella y le miró con cierta rabia. Tenía rabia, porque era cierto… él le amaba, por primera vez en sus libres relaciones en que amaba a una chica… a una mujer.

                -Me llena de furia… me llena de cólera el admitirlo… Hermione… pero te amo.

                Hermione soltó una lágrima que rodó tiernamente por sus mejillas. Le tomó la cara con sus suaves manos para poder ver la cara de Draco.

                -Esto… esto es imposible… -dijo Hermione -pero amar… amar es una palabra tan grande.

                -¡¡¡Pero es lo que sentimos Granger!!! Tú eres mi destino… y yo soy el tuyo… lo demostró el hechizo… -dijo Draco indignado tomándola de los hombros y sacudiéndola con energía.

                -¿Yo tu destino? Eso es imposible… -dijo Hermione mirando hacia el suelo.

                -Es algo estúpido… pero es cierto… ¡¡nunca debí acercarme a ti!! -gruñó Draco apuntándola con su dedo índice entremedio de su pecho abultado.

                Hermione miró el dedo blanco de Draco con melancolía. Era extraño. Draco, Draco Malfoy le amaba… no se lo dijo de la forma en que habría soñado cualquier chica, ni tampoco le estaba prometiendo que en cinco años más se casarían… estaba siendo grosero, petulante y agresivo, como ella lo hubiera imaginado de un Malfoy.

                -¡¡¡Y yo tampoco debí permitirte que me pusieras un dedo encima!!! No sé en que estaba pensando cuando… cuando me entregué al peor hombre de este mundo… eres el peor animal, eres el ser más ruin y descarado que existe en la faz de la tierra… -decía Hermione levantando la vista y sacándole el dedo con asco -¡¡¡No sé que estaba pensando cuando engañé al mejor novio que alguien puede tener!!!

                -¿Podrías mantener tu bocota cerrada por un momento?

                -Pues no quiero, no quiero callarme…

                -¡¡¡Sí no te callas te…!!!

                -¿…acaso lo harás tú? ¡¡¡Eso me gustaría verlo!!! Porque nadie me va a impedir que te diga todo lo que te mereces… todo lo que me has hecho es…

                -Ahí vamos de nuevo… ¡¡no te das cuenta que así empezó todo!! -le dijo agarrándola por la cintura.

                -No te… no… no te entiendo… ¡¡¡yo solo te estoy diciendo lo que pienso!!! -alegó Hermione buscando los labios de Draco inconscientemente.

                -¿No recuerdas esa noche en el bosque? Pues… así fue como terminé besándote… como terminé haciéndote el amor.

                Hermione abrió los ojos sorprendida. No quería aceptarlo… no podía admitirlo. Draco tenía razón… ¡¡tenía la asquerosa razón!!

                -No Draco… eso… aquello no pasó así.

                -Draco se acercó a los labios de la chica peligrosamente. Posó sus rojos labios en los de ella. Sentía de nuevo su respiración cerca… los latidos de su corazón andaban de nuevo al ritmo de Hermione.

                -Es hora de que extiendas las alas amor mío… extiende tus alas… extiéndeme tus alas…

                Le susurró antes de besarla frenéticamente… antes de tirarla al suelo… antes de recorrerle el cuerpo con unas manos sedientas de pasión… antes de que Hermione le desordenara el pelo y le besara hasta el cuello… antes de que Draco se sacara la camisa… antes de que los viera Severus Snape.

AUTHOR: MAPACHE

POSTED BY: Charles Ryder on Le Blogué

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One response

30 09 2009
Frank

amo a Emma Watson con mi vida y estoy dispuesto a hacer lo que sea por ella te amo por favor escríbeme fdiaz@est.ipissp.rimed.cu

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