10.- Infidelidades

24 08 2009

Qué onda de nuevo Bloguérs!!! Bueno, en vista de que el capítulo 9 tuvo excelente recepción y un buen número de vistas (de hecho, todos los capítulos han tenido un incremento últimamente), llega aquí el esperado número 10!!! Si les gustó el número nueve… haha, no podrán esperar a leer este, que revela muchas, muchas cosas. Pero se los advierto, está aún más largo que el anterior, eh… hahaha. Y sigue siendo muy curioso el modo en que llegan ustedes lectores a leer este humilde fan-fic. Así que… los dejo esta noche, con el décimo episodio de 24 Horas… no se pierdan!

Ginny cleaning Harry

-Harry, espera, ¿quién te dio eso? -preguntó Hermione sin lograr que Harry le prestara atención.

                -Ron… -llamó ella en tono suplicante, esperando encontrar alguna respuesta.

                -“Zorra” -fue lo único que consiguió por parte de un Ron Weasley furioso.

                -Este hechizo se usaba en la antigüedad, por los hombres más celosos. Esto sirve para saber si el hombre era la verdadera pasión de la mujer -Harry continuaba leyendo -este hechizo está prohibido por el Ministerio de Magia, ya que resulta muy peligroso para la mujer debido a que si ella besa, toca, o llega aún más lejos con su “no verdadera pasión”, puede provocarle la muerte.

                Hermione escuchaba en silencio. Se cubrió el rostro con las manos, ocultando sus lágrimas, que esta vez no eran de sangre, gracias a la ayuda de Draco. Harry seguía leyendo. Al llegar a la forma en que Hermione había sobrevivido, la voz se le quebró, se le iba quebrando cada vez más. Se escuchaban sollozos, con algunas interrupciones. Cuando Harry paró de leer, y Hermione de escuchar, se oyó un fuerte golpe:

                -Veo que te salvaron la vida -dijo Harry, fijándose en el labio de ella, que ya no llevaba la venda -¡Te felicito, no sabes cómo me alegro! -continuó irónico -¡Mírame cuando te estoy hablando!

                Hermione levantó la vista. Pudo ver como sus ojos verdes estaban rojos, Húmedos, claros por las lágrimas que deseaban salir.

                -Harry… escúchame… -dijo Hermione dolida, poniéndose de pie y estirando la mano para tocarle la mejilla. Harry se echó para atrás.

                -¿Qué me vas a decir ahora? ¿Qué te quedaste dormida y no sentiste como te cortó el labio? ¿Qué no sentiste cuando te besó? ¡¿Qué no sentiste cuando estaba sobre ti?! ¿Acaso te dio un somnífero en el jugo que te tomas por la mañana? ¡No quiero más de tus mentiras Hermione! ¡¡¡YA HE TENIDO SUFICIENTE!!! ¡¡SUFICIENTE!!

                Hermione guardó silencio un largo momento. Ya no había otra salida, todo se había descubierto. Aunque ahora se lamentaba por no haber llegado antes y contarle ella lo que había sucedido. Como tenía planeado.

                -Harry… ¿aún me amas? -preguntó la chica, cerrando los ojos con fuerza.

                -¡Qué pregunta tan descarada! -dijo Harry en tono agresivo. Luego, silencio.

                Cuando Hermione abrió los ojos, ya no había nadie delante de ella, salvo Parvati y Lavender.

                -Creo que la profesora falló un poco en su predicción… -dijo en tono decepcionado Lavender.

                -Debió ser por las energías que irradió la luna en la noche pasada -dijo Parvati en tono de excusa.

                Hermione tomó sus libros y se dirigió adelantada a su clase de Pociones. No estaba de ánimo para escuchar las idioteces de las cotorras más grandes de Hogwarts. Se dirigió con pasos estúpidos a las mazmorras. Sin dejar que las lágrimas le dificultaran la vista. Era el primer día de todos los años que llevaba en Hogwarts en que no deseaba ir a clases, en que deseaba inventar una enfermedad o desaparecer durante un buen tiempo.

                Hermione sentía una sensación extraña. Ella se había despertado con el fin de decirle todo a Harry de todas formas… no entendía por qué entonces ahora le dolía tanto. Era una de esas cosas en que tú no sabes si sucedieron para acabarte la vida o para construir tu futuro.

                Entró en el salón y en éste solo había una persona: Draco Malfoy.

                -Supongo que esta vez si te castigaron, ¿no? -dijo Draco sonriendo.

                -Cállate, no estoy de ánimo para soportar tus estupideces -respondió Hermione de mala gana sentándose en un asiento de adelante.

                -No vengas a quejarte Granger, esto te lo merecías… -dijo Draco con rudeza en sus ojos grises. Se acercó cauteloso al puesto de la chica, sentándose en la mesa de ésta.

                -¡Cállate ya! -dijo Hermione poniéndose de pie, percatándose recién que Draco estaba enfrente de ella. Sus miradas se encontraron de nuevo.

                -Agradéceme por lo que hice, tú nunca habrías sido capaz… -dijo Draco poniendo su nariz sobre de la de ella. Hermione tembló con exageración.

                -De todas formas, yo hoy se lo iba a decir… no tendrías que haberte entrometido -dijo Hermione furiosa, queriendo matarlo en ese instante.

                -De cualquier manera se habría enterado… ¿qué más da quién se lo haya dicho, tú o yo? No veo a diferencia -dijo Draco en un tenue susurro, mientras buscaba los labios de la chica con disimulo.

                -Cómo se nota que no sabes nada del amor Draco, no sabes tomar en cuenta los sentimientos de otra persona -dijo Hermione tratando de juntar sus labios con los del chico.

                -¿Y tú sí lo sabes? Ah, vamos, eso no habría cambiado en nada tu infidelidad… -dijo  él rozando levemente sus labios, mientras luchaba en no cerrar los ojos.

                -¿Cómo sabes eso? -dijo Hermione en palabras temblorosas y con un tono libidinoso.

                -“LA INFIDELIDAD, ES INFIDELIDAD SIEMPRE, SERÍA LO MISMO, TE HABRÍA MANDADO AL DIABLO DE TODAS FORMAS”-comentó Draco como quien está dando una clase de Filosofía.

                -Maldito seas -dijo Hermione separándose de él, y empujándolo con fuerza.

                Draco sonrió gustoso y se volvió a su puesto. De inmediato comenzaron a llegar todos a la clase. Entre ellos Harry Potter.

                Hermione evitó mirarlo y lo hizo muy bien. Casi enseguida llegó el profesor Snape más furioso que de costumbre.

                -¡Siéntense inútiles! En el día de hoy no habrá opción de ser un vago ¿está claro? -dijo mirando con recelo a toda la clase.

                Todos los alumnos asintieron con movimientos lánguidos. Hermione se preparó para soportar una de las clases más pesadas de toda su vida. Aunque estaba segura de que cualquier método, no la salvaría. Snape dio indicaciones de sacar los libros, y así lo hicieron. En cuanto vio a Hermione se le marcó una sonrisa en su rostro apagado.

                -Veo que su herida ya sanó Granger… ¡ha sido un milagro! ¿No lo cree?

                La chica levantó la vista, y lo miró nerviosa. No hallaba qué decir. A una distancia muy corta estaba Draco que había tragado saliva sonoramente.

                -Sí profesor, parece un milagro -contestó Hermione tratando de actuar con normalidad.

                -Espero que ya no se le presente ninguna dificultad Granger… cuídese de meterse en problemas… -dijo el profesor en tono sarcástico.

                -No veo por qué he de hacerlo -contestó Hermione con un poco de severidad en sus palabras.

                -Yo sólo le advierto señorita ¡y a usted también señor Malfoy! -dijo volviendo de repente su odio hacia el chico.

                La clase se sumergió en murmullos. Esta vez la indirecta del profesor había sido lo suficientemente clara. Todos ya estaban enterados de que “algo” había pasado entre Draco Malfoy y Hermione Granger, entre un Slytherin y una Gryffindor. No dos simples cualquiera, sino, los que se decía que eran los que más se odiaban… claro, antes de esas veinticuatro horas.

 

                En cuanto terminó la clase, Hermione salió corriendo desesperada hacia su dormitorio. Agradecía que fuera viernes y esas malditas horas hubieran pasado, pues no tenía ninguna clase más. Entró en su cuarto y se tiró como saco de papas a su cama. Tomó la almohada y con ella se cubrió la cabeza para no saber nada del mundo hasta el otro día. No tenía ganas de comer.

 

-*-

 

                -¿Irás a juntarte con Malfoy esta noche? -preguntó Ron a Harry mientras comía concentrado en su almuerzo.

                -No lo sé… no quiero convertirme en un masoquista -contestó Harry revolviendo el plato, sin introducir ningún bocado a su boca.

                -Ah, vamos, si en la nota te pidió que fueras, es mejor que vayas… así te enteras de todo de un solo viaje.

                -Pero me gustaría hablar con Hermione primero -dijo Harry alejando definitivamente el plato.

                -¡Pero Hermione te ha mentido todas estas veces! Draco, por ser más cruel, parece ser más sincero. Después hablas con Hermione y te das cuenta si te está mintiendo o no.

                -Tienes razón… iré a juntarme con Malfoy esta noche… en el lago, como me lo pidió.

                -Te deseo suerte amigo ¡¡y no vayas a estar llorando!! -dijo Ron riendo tratando de ser alegre.

                -¡¡Ni creas que lloraré!! -dijo Harry contento ofreciéndole la mano.

                -¡¡Así se habla Harry Potter!! ¡¡Ese es mi amigo!! -dijo Ron estrechándosela con fuerza.

 

-*-

 

                -Bien aquí estoy  -dijo Harry metiéndose las manos en los bolsillos algo nervioso.

                -Sabía que vendrías -respondió Draco sentándose en el pasto.

                -Bueno, te escucho -dijo Harry queriendo salir pronto de la conversación.

                -¡Quién lo diría! -empezó Draco ignorando el comentario de Harry -en este mismo lugar, estuvimos ambos con Hermione ¡la pasamos de lujo!

                -¡¡Empieza ya!! -dijo Harry furioso.

                -¡Veo que eres impaciente! –Malfoy lo miró entretenido -pasó cuando el profesor Snape la castigó y me mandó a que yo fuera una especie de “supervisor”.

                -Lo recuerdo muy bien, se perdieron exactamente veinticuatro horas y no llegaron con nada de lo que les pidió el profesor -dijo Harry sacando las manos de los bolsillos, poniéndolas cruzadas sobre su abdomen.

                -¡¡No tuvimos tiempo!! -A Draco, la imagen de esas horas le pasó rápidamente. De manera automática se le dibujó una sonrisa en su rostro.

                -¿Puedes continuar? -preguntó Harry mirando el reloj con apuro.

                -¡Está bien!… debo confesarte que siempre me atrajo esa Granger, hay que reconocer que tiene un buen cuerpo… sí, está bien… pero bueno, al comienzo solo peleábamos, jajaja… aún recuerdo cuando se calló por culpa de adelantarse, fue muy gracioso.

                -Continúa -dijo Harry en tono fastidiado.

                -Se nos quebró la lámpara, no llevábamos la varita y se puso a llover ¡¡¡qué sexy se veía con la lluvia mojándole el cabello!!! Cuando gotas de agua dulce caían por sus labios… -Draco tenía conciencia de que contando esos detalles, hacía sufrir aún más a Harry, y por eso lo hacía. Admirar su cara de fastidio, era un espectáculo digno de ver.

                Draco siguió contando, hasta que llegó a la parte de la cabaña. El beso lo describió brevemente, pero se dio el lujo de contar con detalles el acto sexual.

                -…puso una mano sobre mi pecho, la metió por debajo de mi playera hasta que me la quitó… recorrí con mis manos su muslo suave… y retiré sin dificultad su ropa interior, lo que logró que lanzara un gemido…

                -¡¡Puedes omitir los detalles!! -gritó Harry estallando de rabia.

                -Está bien Potter, no te alteres.

                Draco continuó con un poco más de tacto. Y terminó de contar hasta que le indicó que donde estaba sentado él, se había “revolcado” con Hermione… en su rostro se dibujó una sonrisa alegre.

                -¡¡¡Creo que ya he escuchado demasiado!!! -Harry volteó y se dispuso a alejarse, pero se detuvo-, espera, tengo una duda más… -dijo volteando de nuevo.

                -¿Sí? Dime -dijo Draco divertido.

                -¿La amas?-preguntó Harry en seriedad.

                Draco calló durante un gran momento. Se quedó pensando en qué debía decir… si es que lo sabía. Pero estaba seguro que una afirmación no era demasiado conveniente, así que respondió sin mirarlo, en tono tranquilo.

                -Lee de nuevo la copia del hechizo Potter… creo que no sabes nada de comprensión de lectura.

                Harry volvió a voltear para irse definitivamente. Harry Potter no deseaba estar ahí ni un segundo más… con la narración de lo ocurrido no tenía otras ganas que de dormir y estrangular a cierta jovencita de pelos castaños y ojos miel. Había sido grotescamente engañado… y él creyendo que ella lo amaba, que lo último que podría pasar era que le fuera infiel… después de todo lo que ella había luchado para conseguir su amor… después de todas las lágrimas que él vio derramadas por su culpa.

                -¡¡¡POTTER!!! -llamó Draco irónico.

                -¿Qué quieres?-contestó sin voltear.

                -¡¡Debes aprender a satisfacer a las mujeres, por eso Hermione te fue infiel!! ¡¡Si quieres te puedo dar clases!!

                Harry no le contestó y se dirigió a la sala común de Gryffindor, donde tenía una cosa más que hacer.

 

-*-

 

                -¿Qué no vas a ir Hermione? -preguntó Parvati extrañada.

                -No, no tengo ánimo para ir a Hogsmeade… no sería capaz de nada -contestó con voz lánguida, mientras sacaba un libro de Aritmancia.

                -Ah, vamos, una copa de whisky de fuego es capaz de revivir hasta un muerto… ¡¡¡no seas aburrida!!! -gritó tratando de convencer a una chica que ya había abierto un libro y leía la primera página.

                -¡Parvati tiene razón! Vamos ¡¡yo invito!! -gritó Lavender mientras se ponía sus jeans.

                -¿Toman? -preguntó Hermione dejando el libro a un lado, le interesaba el tema de saber si sus “amigas” bebían bebidas alcohólicas. Estaba obviamente prohibido hacerlo.

                -¡¡Claro que sí!! Bueno… -dijo Parvati mirando la cara de desaprobación de Hermione -… no siempre… además nunca terminamos ebrias.

                -¡¡En eso Parvati tiene razón!! Nunca hemos estado ebrias… en excepción cuando ella se quedó en mi casa y mis padres salieron…

                -¿Y? ¿¡¡Entonces vas a ir!!? -preguntó Parvati impidiendo continuar a la chica.

                -Bueno, está bien… iré… ¡¡pero tú invitas Lavender!! -gritó Hermione poniéndose de y buscando ropa para cambiarse. También necesitaba una ducha.

                -¡¡Perfecto!! -gritaron al unísono.

                Hermione se metió al baño, riendo por el comentario inoportuno de Parvati. Con un movimiento rápido abrió la ducha y comenzó a bañarse. Como un rayo el recuerdo de Draco Malfoy le inundó el cuerpo. Había comenzado a bañarse con agua caliente, pero al rato tuvo que cambiarla a fría… lo necesitaba.

                Salió del baño vestida y arreglada. Aunque no tanto, pues Hermione nunca fue muy amiga de los maquillajes.

                -¡¡Te ves muy bien!! -opinó Lavender observando con un poco de envidia los pescadores negros de la chica.

                -Gracias -dijo Hermione algo avergonzada.

                -¿Qué hechizo usas para taparte las ojeras? -preguntó interesada Lavender -¡¡Y qué colorete usas!!

                -No uso tapa ojeras y tampoco uso colorete -dijo Hermione extrañada.

                -¡¡Mentirosa!! No quieres dar tu secreto… te comprendo, yo todavía no le doy el mío a Parvati de como hago aumentar mi busto.

                -Pero yo…

                -Ah, paren de hablar… ¿vámonos? Ay que tomar desayuno, no es bueno ir con el estómago vacío -dijo Parvati algo fatigada.

                -Lavender, ¿tienes un espejo? -preguntó Hermione interesada en ver lo que las chicas decían respecto a su cara.

                -¡¡Es un objeto indispensable para una chica!! Aquí tienes… -Lavender le pasó el espejo mientras salían de los dormitorios para ir a la sala común.

                Hermione se extrañó en ver sus mejillas con un prendido rubor y sus ojos claros y luminosos. La sala común estaba atestada de gente de tercer año. Algunos de séptimo se preparaban para irse, aunque la mayoría había ido tantas veces que ya no resultaba divertido ir. Harry y Ron no estaban, pero Hermione esperaba encontrárselos en la mesa de Gryffindor. No se perderían un desayuno.

                -¿No bajaste a cenar tampoco ayer Hermione? -preguntó Lavender mientras comía su avena con energía.

                -No. No tenía hambre… y estaba cansada -contestó devolviéndole el espejo.

                -Entonces no sabes lo que pasó en la biblioteca… -dijo Parvati con cara de preocupación.

                -¿La biblioteca? ¿Qué le pasó a la biblioteca? -dijo Hermione interesada, la biblioteca realmente era uno de los temas que le preocupaban enormemente.

                -Dumbledore dijo que se había quemado cierta parte de la Sección Prohibida… Filch no vio nada, pero asegura que encontrará al culpable, o la culpable. -Hermione se quedó callada… estaba muy sorprendida.

                -¿Cuándo sucedió? -preguntó Hermione.

                -El jueves en la noche… según Filch… -contestó Parvati comiendo unos panecillos.

                -Mierda -masculló Hermione tomando una taza de café humeante y tragándolo con apuro, olvidándose de que estaba muy caliente. Había sido el mismo día en que ella se había encontrado con Draco Malfoy. Pero, ¿por qué se incendió?

                Hermione no comió nada más en excepción del café sin azúcar, a pesar de las insistencias de Parvati y Lavender.

                Llegaron a Hogsmeade. Se fueron a comprar algunos dulces y bromas. Aunque Hermione ya no tenía a quien hacérselas. Luego, se fueron a Las Tres Escobas, donde se sentaron en la mesa más alejada. Pusieron unas plantas para que nadie pudiera verlas.

                -¿Quién va por las copas? -preguntó Lavender.

                -Yo creo que debería ir Hermione, ella se ve mucho más grande que nosotras… además a Lavender y a mí ya nos conocen… -dijo Parvati.

                -Está bien, iré yo… ¿traigo tres? -dijo Hermione poniéndose de pie.

                -¡¿Tres?! Tienes que traer nueve, para empezar…

                -Como quieran… -dijo Hermione riendo, divertida, pues estaba convencida que ella no tomaría más de una.

                Hermione se acercó a la barra. Desde ese lugar pudo ver a Harry y Ron que reían contentos con… ¿Ginny? Diablos. Pidió las cervezas y nadie sospechó que iba en Hogwarts y que todavía cursaba el séptimo año.

                -¿Queriendo olvidarme Granger? -preguntó una voz petulante y agresiva.

                Hermione miró hacia un lado. Se encontró de frente con unos ojos grises y una cabellera rubia engominada.

                -¿Olvidar qué? -preguntó la chica tomando la bandeja. Le dirigió una mirada severa.

                -Pues, mi olor… mis caricias, mis besos… -dijo Draco Malfoy acariciando su mejilla ya encendida. Hermione cerró los ojos durante un momento, pero los abrió para responder.

                -Déjame en paz Malfoy… quiero divertirme con mis amigas… adiós -dijo finalmente evadiéndolo y caminando apresurada hacia la mesa en que la aguardaban Parvati y Lavender muy ansiosas.

                -¡Ya vengo con las copas! -dijo Hermione tratando de mostrarse alegre.

                -Bien, comencemos… -dijo Lavender, mirando de reojo a Parvati -Parvati, mejor dile tú…

                -¿Decirme qué? -dijo Hermione extrañada y sentándose junto a Parvati.

                -Si quieres unirte a nosotras, tienes que tomarte todo esto sola…

                -¿Sola? ¿Yo? ¡¡Ustedes están locas!! -gritó Hermione un tanto enojada.

                -Esas son las reglas… -dijo Lavender.

                -claro, si quieres ser nuestra amiga… -terminó de decir Parvati acercando el vaso a Hermione.

                Hermione miró el vaso con recelo. En otra ocasión se habría parado y seguramente se habría sentado con sus amigos… con Ron y Harry. Pero ellos ya no eran sus amigos, estaban enojados por que ella había engañado a su novio, a Harry Potter con el odioso Draco Malfoy. Al recordar su infidelidad, le dio rabia, pero la pena logró que hiciera ciertos pucheros.

                -Esto sirve para olvidar las penas Hermione… toma -dijo Parvati poniendo el vaso en las manos temblorosas de Hermione, pero que de todas formas lo tomaron.

                -Además nosotras te cuidaremos pase lo que pase -dijo en tono malicioso Lavender.

                Hermione acercó el vaso a sus labios, nerviosa.

                -¡¡Vamos Hermione!! -gritaron Lavender y Parvati tratando de dar ánimo a la chica.

                -Bien, lo haré… -dijo Hermione afirmando.

                Acercó aún más el vaso… e introdujo el liquido con lentitud… al principio puso una cara de asco, pero de inmediato fue reemplazada por una sonrisa.

                -Esto está increíble… es muy rica -dijo Hermione tomando el otro vaso.

                Y así lo hizo, hasta que llegó al último vaso. Sentía que su lengua se había vuelto un poco lánguida y que el piso se movía. También que le costaba enfocar bien a su par de amigas.

                -¡¡¡Por qué no hice esto antes!! ¡Hip! ¡Hip! -decía Hermione moviendo el vaso en todas direcciones, manchando a Parvati -¡¡Está muy rica!!

                -Hermione, habla más bajo… -pidió Lavender.

                -¡¡¡No quiero!!! ¡¡¡Que me escuche todo el mundo si quiere!!! ¡Hip, hip!

                -Bueno, pero té falta un vaso aún… -dijo Parvati acercando el último vaso que estaba muy lleno.

                -¡¡¡No hay problema!!! Jajaja… -Hermione se sentía bastante incentivada a reír… su lengua se movía con demasiada lentitud, además el hipo no paraba -¡¡Esto es muy fácil!!

                Hermione se tomó el otro vaso. De inmediato se sintió feliz, muy feliz… con unas inmensas ganas de bailar. Ella no había comido nada, además no estaba acostumbrada a beber. Era la primera vez que lo hacía. Y le había gustado. Mucho. Parvati y Lavender estaban riendo, festejando que Hermione se había reunido al grupo, cuando llegó Draco Malfoy.

                -Vaya, vaya Granger… -dijo observando a la chica que sostenía su cabeza con su codo rebelde que se esmeraba en descansar en la mesa. 

                -¿Draco? ¡¡¡Wow!!! Qué bien que estés aquí… ¿me traes una copa? -preguntó Hermione poniéndose de pie. Draco de inmediato tuvo que sostenerla para que no cayera -¡Te estaba extrañando! ¡Hip, hip!

                -Creo que ya has tomado suficiente… mejor te llevo afuera, necesitas aire -dijo Draco sujetándola.

                -Sí, llévatela… -dijeron Parvati y Lavender sonrojadas.

                -¡¡Yo no necesito aire, necesito una copa!! ¡Hip, hip! Aunque contigo, bombón, voy a cualquier parte.

                Draco la llevó hacia la parte trasera de Las Tres Escobas, donde la obligó a que se sentara un momento.

                -¿Estás bien Granger? -preguntó Draco agachándose para quedar a la altura de la chica.

                -¡¡Claro que estoy bien!!

                -Toma, necesitas esto… -dijo Draco ofreciéndole una pastilla de menta -si te pillan así, adiós Hogwarts -Draco estaba entretenido viendo cómo reaccionaba Hermione con unas cuantas copas de más.

                -Gracias… oye Draco ¡hip! Tú, tú… ¿tú me amas? -dijo ella acercándose mucho a un chico sonrojado de ojos grises.

                -Sí Hermione… yo te amo… -dijo él, arreglándole el cabello.

                -Qué bien… -dijo en voz melancólica, la alegría se había ido, estaba en la etapa del sentimentalismo. Tomó el rostro de Draco entre sus dedos suaves -Qué bien… porque yo también te amo… aunque lo niegue mil veces, yo te amo…

                Draco sorprendido, besó a Hermione. Ella le respondió un poco torpe, pero en cuanto Draco le tomó la cintura, y recorrió su espalda desnuda, se concentró bastante. Estaban los dos en ese beso duradero, cuando se escucharon unos llantos que hizo que los chicos se separaran

                -¿De dónde viene eso? ¡Hip! -preguntó Hermione. El hipo aún no se iba.

                -Creo que por acá… -Draco le tomó la mano y la condujo hasta una esquina muy oscura. Los chicos se escondieron detrás de unos basureros, para escuchar.

                -Harry… no me digas eso… ¡¡Hermione ya no te ama!! -gritaba la voz de Ginny Weasley.

                -Ginny, yo no la puedo olvidar tan así… -contestó Harry en tono triste tomando a Ginny que se esforzaba en abrazarlo por el cuello.

                -¡¡No puedes decirme que no la puedes olvidar!! Harry, estuvimos juntos dos noches seguidas… ¿¡¡¡me entregué a ti por nada entonces!!!?

                -Ginny… por favor, dame tiempo…

                Hermione abrió la boca sorprendida. Draco le tomó la mano y la llevó hasta donde podía estar enfrente de los chicos. Ginny paró de llorar en cuanto vio a Hermione y a Draco.

                – ¡¡Bravo Potter!! -gritó Draco aplaudiendo, soltando la mano de la chica que casi se desmayaba -¡¡Veo que eres todo un semental!!

                Harry miro el suelo, tirándose el pelo para evitar ver la mirada asesina que le dirigía Hermione Granger. A Hermione se le fue el hipo.

AUTOR(A): MAPACHE

POSTED BY: Charles Ryder, on Le Blogué.

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