7.- Sangre

6 08 2009

Por alguna extraña razón, ya sea destino o simple capricho, aún no sé, desde el sábado, acabé volviendo a leer Harry Potter & The Deathly Hallows principalmente para observar el modo en omo están usados ciertos signos de puntuación, como lo son: “, <<, >>, o el famoso guión largo. Lo que me sorprendió bastante, es lo mucho que me ha gustado leerlo de nuevo, no como fan, sino como lector asiduo que se fija en los detalles narrativos, la técnica, y la reverberante descripción, además de los entrelazamientos. El otro día, platicando con el Amigo Gay, me decía él que no era fan de las novelas que te sacaban millones de cosas como tramas secundarias. Cada quién su visión, obvio. En mi caso, sí… AMO las subtramas de las novelas, entre más lea, mejor. Y continuamos con el fan-fic de Le Blogué, cargado de drama, sexo, drama, romance, drama y… se me olvidaba, más drama.

Hermione jealous

7.- Sangre.

 

Hermione se dirigió con pasos lentos a la sala común. Ya iba a ser media noche y el cansancio por el castigo la había fatigado enormemente. Sus pies parecían pesarle más que antes. Era una sensación muy parecida a la que había sentido cuando volvió de esas veinticuatro horas de, ¿horror o pasión? Su mente seguía dando botes incontroladamente. Le dolía la cabeza por tanto pensar en cómo explicaría lo sucedido a Harry. Dudaba si valía realmente la pena intentarlo.

                Su capa había sufrido un corte. Draco la había arrancado muy fuerte. Recordar sus manos en su cuerpo, tocando, palpando, desabrochando, la hacían volver a soñar, a volar y a sentir deseos nuevamente de correr a sus brazos. Esa electricidad la enloquecía cada vez más, esa excitación… ese éxtasis delicioso la hacía volver a delirar. Con Draco, la palabra “lujuria” había quedado totalmente bien definida. Se recriminaba por desear que él la mirara con esos ojos grises libidinosos que la envolvían y a la vez se recriminaba por desear eso de Draco y no de Harry. Se sentía mareada, enferma. Se tocó la frente y ésta ardía.

                Finalmente entró a la sala común. Ron jugaba ajedrez con Neville. Todos voltearon a mirarla, algunos enfadados y otros tristes, decepcionados. Harry no se veía por ningún lado.

                -Hermione…  –la llamó Ron poniéndose de pie y acercándose a la chica.

                -¿Sí? ¿Qué pasa? -preguntó ella temblando.

                -¿Te sientes bien? -Ron le puso una mano en el hombro mirándola preocupado.

                -Sí, no te preocupes… ¿y Harry?

                -Te está esperando -contestó Ron con cara de temor.

                -¿Esperando? ¿Dónde? –preguntó Hermione afirmándose en en el borde de una silla.

                -En la sala de trofeos… -afirmó Ron mientras observaba como la chica se sacaba la túnica rasgada.

                -Gracias Ron -Hermione comenzó a encaminarse para salir de las sala común.

                -¡Hermione! -gritó Ron.

                -¿Sí? -dijo la chica sin voltear.

                -¿Qué mierda te está pasando?

                -No lo sé Ron, te juro que no sé… -dicho esto se marchó sin decir nada más, para juntarse con Harry Potter.

 

-*-

 

                -Te estaba esperando -dijo Harry sin voltear, al escuchar los pasos reconocibles de Hermione, entrando en la sala de trofeos.

                -Lo sé… Ron me lo dijo -pronunció Hermione apenas moviendo los labios.

                -Bien, te escucho. -la voz de Harry se sentía enfurecida, y él seguía sin voltear.

                -¿Recuerdas que te dije que tuvimos que pasar la noche en una casona? -dijo Hermione sacándose un mechón de la cara mientras observaba que Harry ocultaba las manos en sus bolsillos.

                -Sí, lo recuerdo… ¿y qué con eso?

                -Eh… bueno… nos quedamos dormidos… y… nos peleamos horrible por ver quién ocuparía la cama, me trató mal y…

                -¿Y?

                -Bueno, se pasó la hora… y luego no pudimos encontrar nada… el suelo estaba con barro… yo no podía caminar, nos perdimos…

                -¿Te acostaste con él? -soltó Harry de improviso, volteando finalmente a los ojos de Hermione.

                -¿Ah? ¡¿CÓMO SE TE OCURRE?! ¡DIABLOS HARRY!

                -¡¿DIABLOS QUÉ HERMIONE?! ¡QUÉ QUIERES QUE PIENSE!

                -¡MALDITA SEA! ¡CONFÍA EN MÍ! -gritó Hermione acercándose a un Harry rojo de la furia.

                -¿Sabes? ¡¡No puedo!! ¡¡¡Simplemente no puedo!!!

                -¿QUÉ? ¿NO ME AMAS ACASO? -preguntó la chica observando con dolor como Harry miraba el suelo pensativo y con el entrecejo arrugado.

                Harry no contestó.

                -¡Pues yo creí que sí! ¡Creí que amabas!

                Acto seguido, Hermione se desmayó, cayó al suelo. Su cabeza no pudo más con la presión del dolor, del temor y de la furia… ya no podía más.

               

                -Hermione… ¿cómo estás? -preguntó Ron mientras la joven abría lentamente los ojos.

                -Eh… bien, eso creo… ¿y Harry? –respondió ella sentándose en la cama.

                -Aquí estoy… -contestó la voz de Harry tranquila pero apenada.

                -¿Qué me pasó? -preguntó Hermione dirigiéndose a Madame Pomfrey.

                -Nada cariño… es solo un pequeño resfriado combinado a un poco de estrés -explicó la enfermera sonriente dándole una poción a Hermione.

                Hermione se la tragó rápidamente, sin notar el sabor amargo y fétido que tenía. Abrió los ojos desorbitados y Ron puso cara de incomprensión.

                -¿Te duele algo? -preguntó Ron riendo tratando de mostrarse alegre.

                -Eh… solo un poco la cabeza… -respondió tratando de sonreír sobándose la zona en que le dolía.

                -Fue debido al golpe que te diste cuando caíste al suelo –dijo Harry tratando de borrar las dudas que lo carcomían.

                -Supongo que debe ser eso -dijo Hermione un tanto incómoda.

                -Pero amores míos… -dijo Madame Pomfrey dirigiéndose a Harry -saluda a tu novia como se debe.

                -sí –murmuró Ron, pero en un tono casi inaudible continuó -¿son novios verdad?-terminó su pregunta para sí mismo con cara de infortunio.

                -Eso creo -dijo Harry en un susurro inaudible.

                -¡Vamos, un beso Hermione! -pidió aún más entusiasmada Madame Pomfrey.

                -OK -afirmó Hermione avergonzada.

                Harry se acercó temeroso, y puso una mano en la almohada mientras Hermione se echaba hacia atrás. Juntó sus labios con los de la chica que tiritaba de nervios. Finalmente se besaron… fue un beso calmado, suave y con un breve contacto de lenguas. Hermione recordó que hacía mucho que no se besaban de manera sincera. Se separaron, Hermione aún más confundida y Harry también.

                -¡Qué lindo! -bramó la enfermera entrelazando las manos y con ojos llorosos -¿Qué te pasa en los labios? -inmediatamente su cara adquirió pavor, mirando a Hermione.

                Hermione palpó su labio inferior, y su dedo terminó empapado de sangre. Lo observó con asombro.

                -Perdón… creo que te hice daño -dijo Harry algo sorprendido.

                -Tome señorita Granger -dijo Madame Pomfrey ofreciéndole un pañuelo -y toma Potter, tú también debes limpiarte.

                -No señora, yo no tengo sangre -dijo Harry, impactado al notar que su dedo seguía limpio después de tocar sus labios.

                -Qué extraño… -murmuró Ron.

                -¿Qué es esto? -preguntó Hermione turbada, sintiendo algo en los labios.

 

                -Déjame ver… -pidió la enfermera -Esta es una herida antigua… no es tan reciente.

                Harry la miró desconcertado. Ron miró el suelo y Madame Pomfrey no entendía la reacción que tuvieron sus palabras.

                -Me mordí en el almuerzo -explicó Hermione tratando de decir algo coherente.

                -¿Puedo ver? -pidió la enfermera.

                -No, ya estoy bien, me iré a dormir a mi cuarto -dijo la chica para evitar un nuevo mal comentario por parte de la enfermera. Se puso de pie, enteramente atemorizada.

                -Nosotros te acompañaremos -ofreció Ron, codeando a Harry para que reaccionara.

                -Bien, como quieras, pero si no te sientes bien, es mejor que mañana no vayas a clases  -recomendó al enfermera.

                -Sí… y gracias por todo -Hermione se dirigió a la puerta caminando veloz, la seguía un Ron somnoliento y un Harry confundido.

 

                Hermione no pudo dormir hasta muy entrada la noche… en su cabeza había demasiadas preguntas, como: ¿Por qué volvió a sangrar? ¿Por qué Harry no se manchó con sangre también si estaban unidos en un beso? ¿Por qué cuando Harry la besó se abrió la herida nuevamente? ¿Tendría que ver con lo que le hizo Draco durante el castigo? Sí es así… ¿qué le hizo? La herida no paraba de sangrar, buscó una venda y se envolvió el labio. Pero dejando su almohada enteramente roja.

                -¿Qué significa todo esto Draco Malfoy? Me debes una explicación… –fue lo último que pensó la chica antes de cerrar los ojos para sumergirse en un sueño profundo.

                -¿No vas a desayunar? -preguntó Ron observando la venda que le cubría el labio inferior de Hermione.

                -No, debo hacer algo en la biblioteca –respondió.

                -Ah… ¿has visto a Harry? -dijo Ron con un vaso de jugo de calabaza en la mano.

                -No… desde anoche… -respondió Hermione eludiendo los ojos azules

de Ron y recogiendo sus libros.

                -Bien… adiós… -terminó de decir el chico colorín antes de que Hermione se perdiera de vista.

 

-*-

 

Hermione caminó hacia la biblioteca, saludó a Prince y se sentó en un rincón. Empezó a hojear unos libros, sacó unos pergaminos y se preparó para redactar 15 cm para “Historia de la Magia”, que en realidad serían 25 cm, o quizá un poco más.

                Sin embrago, unos gritos por parte de la bibliotecaria, la desconcentraron.

                -¡Eres un insolente! ¡Debes aprender a saludar y a pedir las cosas de buena forma!

                -Sí ¡No sabe cómo me arrepiento! -respondió irónico la voz de Draco Malfoy.

                Draco se sentó en una de las mesas contiguas sonriendo malicioso. Él no parecía haber advertido su presencia. Hermione necesitaba hacer todas esas preguntas que la habían abrumado toda la noche y no la habían dejado venía solo, sin la compañía de Pansy, ni de sus gorilas, eso era alentador.

                Hermione se paró decidida, apretando los dientes y puños con fuerza. Se dirigió donde estaba él, con los pies sobre la mesa y un libro cubriéndole su cabello rubio y su rostro blanco.

                -Te exijo que me expliques… -dijo la chica apoyando de golpe sus brazos en la mesa del “Rey de Slytherin”.

                -¿A qué te refieres? -preguntó sin levantar la vista en tono severo.

                -A esto -respondió Hermione apuntando su venda de su labio, logrando que por fin Draco la mirara -no ha dejado de sangrar.

                -¿Qué? -formuló Draco dejando su libro en la mesa totalmente impresionado.

                -No ha dejado de sangrar, desde que Harry me besó -explicó enojada.

                -No… no puede ser -dijo Draco mirando con los ojos desorbitados el labio de la chica.

                -¿Qué no puede ser?

                -Entonces… -dijo ignorando la pregunta de Hermione -esto… esto… esto dio resultado.

FUENTE: http://www.fanfiction.net/s/1056487/1/24_HORAS

AUTOR(A): MAPACHE

POSTED BY: Charles Ryder, on Le Blogué.

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