Como vivir en Seahaven Island

3 08 2009

A veces me siento como si fuera Truman Burbank. Excepto por algunos instantes y personas en mi vida, todo parece ser una farsa, una farsa gigantesca de la cual no puedo escapar por mas que quiera. Tal vez porque aún no puedo encontrar el punto clave que me haga descubrir las cámaras detrás del espejo del baño o en la cerradura de la puerta de mi cuarto, ni he encontrado el camerino donde mis padres descansan antes de salir a escena con todos esos actores secundarios y extras que fingen ser mis parientes o compañeros de clases, a algunos de los cuales, les he tomado cierto cariño. No he logrado descubrir el backstage donde el Gaffer hace de las suyas con la iluminación; los maquillistas dan los últimos retoques al rostro policía que vigila las 24 horas la entrada de los departamentos donde vivo, para que luzca diez años mas grande; los extras repasan por última vez sus líneas y el best-boy le trae el café al director de fotografía. No lo he encontrado y nunca lo encotraré, porque nada de eso existe, nada de ello pasa en esta realidad, no todo el mundo gira entorno a nosotros y todo es tan real que a veces quisieramos que fuera una vil broma, aunque eso fuera demasiado doloroso. A veces preferiría que así fuera, pero estoy seguro de que si así fuera, podría soportarlo aún menos que la cruel realidad. Pensar que tantas cosas buenas y malas que he pasado, han sido todas falsas, es tanto o mas doloroso que la realidad misma.

Tal vez tenga que ver con mi falta de decisión para hacer ciertas cosas, con ese apego que tengo con mis padres, con mi falta de seguridad o mi rechazo a ver que realmente estoy creciendo y que las decisiones que he tomado si son de verdad, aún cuando mis padres quieran que haga y sea lo que ellos quieren, pero para mi esto sigue. Tal vez solo debo darme cuenta de que la gente allá afuera si me ve como un adulto y que yo mismo soy el que debe darle crédito a mis propias acciones. No lo sé.

Así me hace sentir el Truman Show ahora. Cuando la vi hace dos años, me pareció una película superacional muy chingona, sobre todo, tomando en cuenta que, si algo detesto en este mundo, es todo aquello que tiene como finalidad inspirar o propagar la superación personal en la gente, llámese pláticas, libros, películas… you name it. No pasó de ahí, me gustó mucho y ya. Ahora el Truman Show me hace pensar todo lo anterior, si estoy viviendo algo real o todavía estoy esperando a que la farsa acabe, para entrar al mundo de los madrazos en serio.

Espero que la cosa sea masomenos así, pero un poquito menos emotivo. Eso de corresponder las emociones fuertes no es lo mío.

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