Caos. Travesuras. Jabón

19 07 2009

Creo que este es el momento perfecto para postear esto, mas que nada por el mood que traigo y que explicaba en el anterior post.

Me ha sido extremadamente difícil encontrar a alguien que comparta la misma afición que tengo por Fight Club, y hasta ayer entendí por pué. Ayer me receté el los últimos cinco minutos de Fight Club, unas cinco veces y con eso, Fight Club terminó por ser ya, una parte esencial de mí, algo que ninguna otra película, ni siquiera de mis amados Kubrick y Tarantino han llegado a ser.

Es increíble que haya una inmensa cantidad de gente que no ha visto Fight Club, y aún mas increible que, en aquellos que la han visto, no haya provocado emoción alguna.

Y es que, esta película no cumple para muchos, con los requisitos para ser considerada arte. Para la mayoría es una simple pieza mas de cine comercial y no hay mucho mas que agregar. Entonces surgen comentarios como los del Finísimo Tío Segie, que cuestionan el aporte de una película que trata de cabrones rompiéndose la madre. ¿Cuál es el chiste de una película con esa premisa? ¿Cuál es mi motivación para ver una película que se que no me va aportar absolutamente nada? Por eso es mejor quedarse en los clásicos Tony Montana o Travis Bickle.

Para cuando Fight Club salió en cines, me parece, el 15 octubre de 1999, la película fue un madrazo, y no por lo que mas adelante explicaré, sino por el giro cagado que le dieron a la trama en medio segundo. La impresión de que Tyler y el Narrador fueran la misma persona, fue algo que pasmó a la audiencia. We have just lost cabin pressure. It’s called a changeover. The movie goes on, and nobody in the audience has any idea. Fincher hizo algo mucho mas cabrón que incluso, lo que hizo con Se7en cuatro años antes. Para esa época seguramente yo seguía sacándome el moco mientras jugaba e intercambiaba tazos con mis amiguitos y esperaba la salida para ir a comprar en la esquina del Simón Bolívar del Pedregal mis Pokemon chafas con rebaba y pintura tóxica. En ningún momento me pasó por la cabeza que Fight Club era algo enorme. Ni siquiera sabía que Fight Club estaba en los cines, sino que me enteré de su existencia hasta el 2002, cuando el canal 7, anunciaba con bombo y platillo, su transmisión en el horario estelar, pero al igual que Mr. Serge ahorita, me pareció como una combinación entre Rápido y Furioso y película de van Damme. Gran equivocación.

A lo que iba con mi ranteo de que Fight Club no es arte para la mayoría, es que, efectivamente, bajo el concepto de arte que la mayoría tiene, que se reduce a simple estética, Fight Club muy probablemente no será elemento de ese conjunto, porque esteticamente no tiene el atractivo de los dibujos y pequeñas esculturas de un Jeremy Fish, los comics de Frank Miller o de François Schuiten, ni un libro de Mario Benedetti o la música de Morrissey, por solo nombrar algo mas contemporáneo y que, por lo que he leído, es considerado arte. Pero no vayamos tan lejos, existen películas con una fotografía impecable, como Once Upon A Time In The West de Sergio Leone o Sichinin No Samurai de Kurosawa, excelentes guiones como los de Charlie Kaufman en Eternal Sunshine of the Spotless Mind o Being John Malkovic, soundtracks memorables como el de Pulp Ficition o el de Trainspotting, direcciones de arte impresionantes como Barry Lyndon de Kubrick o Amadeus de Milos Forman, maquiellajes excelsos como el de John Merrick en The Elephant Man de David Lynch y actuaciones que quedarán para la historia como la de Robert de Niro interpretando a Jake La Motta en Raging Bull o Marlon Brando como Vito Corleone en The Godfather. Fight Club no tiene nada de eso y aún así me resulta mas satisfactoria que cualquiera de las anteriores.

Lo cabrón de Fight Club, ni siquiera es el inesperado giro que da la historia. Fight Club es, y aquí entra la analogía pendeja, el pastel con los ingredientes mezclados en las cantidades exactas y en el segundo exacto. No hay nada de más en ella. Soundtrack, guión, efectos visuales, fotografía, la historia, edición, actuaciones, todo se conjunta y complementan como no he visto en ninguna otra película, sin ser ninguno de estos (bueno, tal vez el guión si es memorable) los mejores que han existido. Todo está perfectamente pensado.

El hecho de partir de la simple idea de un güey con problemas emocionales muy cabrones provocados por la frustración, para armar una serie de hechos inexplicables es maravilloso. El manejo de cámara es magnífico, en especial los close-ups a los objetos que hace David Fincher, (aunque algunos se nota que son hechos a computadora), capturan a la perfección la atención de la audiencia, evitando que los momentos lentos, que en realidad no existen en esta película, no se vuelvan un tedio absurdo. Los flashbacks de Jack d todo lo que hace en su fase de Tyler, dentro de la elipse gigantesca que resulta ser la trama rifan muy cabrón. Ese es un manejo bastante chido del alter ego.Y los efectos visuales, a pesar de verse ya un tanto plasticosos, siguen estando ad hoc con la historia, y sobre todo siguen siendo discretos, sin pretensión alguna.  La banda sonora no cuenta con bandas de renombre (bueno con excepción de Where is my mind? de The Pixies), tampoco con un soundtrack instrumental épico, ni mucho menos, pero ni siquiera hace falta. Y pasemos a lo mejor de la película. La adaptación del guión hecha por Jim Uhls (que no hizo nada chingón después de eso), lleno de chingos de referencias obscuras y un humor negro impresionante, un guión que parece estar hecho por fragmentos, en algunas ocasiones, inconexos unos con otros, que llevan la mente del espectador de aquí para allá sin tener una pausa para que realmente captemos todo de un solo golpe, si me parece épico. Esa frase de Marla ‘A condom is the glass slipper for our generation. You slip one on when you meet a stranger. You… dance all night, and then you throw it away. The condom, I mean, not the stranger.’ Es enorme, un one-liner fantastico.

Definitivamente, este guión, es la base para que el dueto Brad Pitt-Edward Norton tenga esa química que hoy día me parece no se ha llegado a superar. Tyler Durden es una combinación entre una gran interpretación de Brad Pitt y el guión. No funcionan independiantemente a mi gusto. Y lo mismo pasa con el Narrador, Jack. Dos personalidades totalmente contrastantes.

Jack, es un tipo que, como muchos otros en este mundo, inmerso en una detestable y rutinaria vida, termina por crear a Tyler, como el único medio para poder hacer todo aquello que siempre quizo, pero nunca pudo, para después darse cuenta de que en realidad no necesita a Tyler para ser un hijo de puta, en el buen sentido. Lamentablemente no todos tenemos esos huevos para enfrentarnos a los problemas como él lo hizo en los últimos cinco minutos de película. Ese momento, Jack tocando fondo, de pie, frente a frente con Tyler, ‘I want you to listen to me… my eyes are open’, seguido del balazo y la muerte de Tyler, donde el balazo no es lo que mata a Tyler realmente, sino que se reduce a un simple simbolismo, es de tamaño bíblico.

Tyler Durden, por su parte, es el antihéroe, el tipo con toda la personalidad, el tipo que a diferencia de Jack, no genera ningún tipo de empatía con el público, en su lugar genera una cierto grado de admiración, pero no un tipo de admiración común y corriente, uno distinto, difícil de explicar. Pero lejos de todo ello, no es mas que una de esas cosas que no deberían de existir, una abominación creada por una mente en momentos de problemas emocionales muy cabrones. En realidad no sería nada cagado que existiera un Tyler Durden en este mundo.

Y del final… bueno, no tengo comentarios para expresar lo que ese final provoca en mi.

Habrá muchas mas películas de gangster, comedias, cine de arte, todas basadas en películas ya existentes o novelas de grandes escritores. Se hará fusil tras fusil tras fusil, y remake, del remake del remake, pero de algo pueden estar seguros, nunca habrá algo como Fight Club. Eso es Fight Club para mí.

Aquí Where Is My Mind? de The Pixies

//In the world I see you’re stalkin elk through the Grand Canyon Forests around the ruins of the Rockefeller Center. You’ll wear leather clothes that will last you the rest of your life. You’ll climb the thick kudzu vines that wrap the Sears Tower. And when you look down, you’ll see little figures pounding corn, laying strips of venison in the empty car-pool lane of some abandoned superhighway\\

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