24 Horas

12 07 2009

Bueno, como ya todos sabrán, la sexta parte de las aventuras del joven mago creado por Rowling, “Harry Potter & The Half-Blood Prince” llega la próxima semana a las salas de cine. Aquí en nuestro país, la premiere fue el jueves pasado (mi hermano asistió, y me mencionó que es la mejor hasta ahorita, pero tiene algunas fallas; descuiden el review vendrá después). Es común que cuando estos filmes se acercan, surjan de nuevo un sinfín de cosas relacionadas al fenómeno potteriano. Esta vez, no es la excepción.

Hace ya 5 años, una amiga me presentó a FanFiction.Net, una página donde millones de fans creans sus fan-fics de lo que sea, desde Lord Of The Rings, hasta la pegajosa Twilight. Y es ahí donde encontré uno de los más controversiales fan-fics de Harry Potter que he leído hasta la fecha. (Así como este, hay un montón). Fue escrito por una chava chilena, cuyo pseudónimo es Mapache. Estaré publicando algunos de los fragmentos de los 22 capitulos a lo largo de mucho tiempo, aunque ya haya pasado la magia Potteriana, pues lo considero un fan-fic entretenido y abrumador que de seguro os dejará a varios con la boca abierta, jajaja. (y recuerden que todavía viene “The Deathly Hallows” así que aún hay Potter para rato). Por cierto, no es apto para menores de edad eh jajaja… y quien no pueda esperarse, dejaré el link siempre para que lo sigan leyendo en la página.

BRITAIN HARRY POTTER

1.- ¿CASTIGO O REGALO?

-Les advertí que en mi clase no se permiten los murmullos señorita Granger…

-Profesor Snape… –murmuró Hermione.

-Aquí no se aceptan las lamentaciones… ¡10 puntos menos para Gryffindor!

-Pero profesor… le estaba explicando a Neville que…

La chica estaba dispuesta a no soportar un reto más injusto por parte del abominable profesor de Pociones. Sus compañeros le dirigían miradas inquietas y Harry y Ron le hacían gestos para que se callara.

-¿¡Qué no entiende!? Por insolente tendrá un castigo…

                -Pero…

-¿Va a seguir señorita? ¿O quiere que le reste más puntos a su casa? –Hermione comprendiendo, finalmente calló y nuevamente, se dispuso a recibir un reto injusto.

-No, profesor… ¿cuál será mi castigo? –dijo en tono apenado.

-Veamos… –murmuró el profesor -Tendrá que acompañar al señor Malfoy a buscar unos elementos que necesito del bosque prohibido y…

-¿¡¡QUÉ!!? –dijeron Draco y Hermione al mismo tiempo. Ambos se odiaban y para ninguno de los dos, le era grato estar juntos un rato extra, con el de las clases les era suficiente.

-¿Algún problema señor Malfoy? No lo creo… es usted mi ayudante… –Snape lo miró amenazador haciendo que Draco se pusiera nervioso.

-No señor… como se le ocurre… –dijo ruborizado.

-Qué bien. Irán hoy a las 12:00 a.m. exactamente, usted ya sabe las instrucciones.

A Snape le brillaron sus ojos negros y con una sonrisa de satisfacción en su rostro que hizo enfurecer a Hermione dio por terminadas las recomendaciones. La clase terminó de manera normal, con varios puntos menos para Gryffindor. Parecía que Snape no se había levantado con el pie derecho, en realidad parecía que nunca lo hacía.

-Tienes mala suerte Hermione… soportar a ese apestoso de Malfoy… –dijo el pelirrojo Ron con cara de asco, una vez que salieron él, Harry y la chica al vestíbulo.

-No sé como podré soportarlo. –dijo Hermione amarrándose su pelo enmarañado, y mirando a Harry de reojo.

-Solo espero mi amor, que éste no intente pasarse de listo contigo. –dijo Harry tomándola de la cintura y dándole un pequeño beso en los labios de la chica de ojos miel, -No te preocupes, y si te hace algo, le daremos su merecido.

-Jajaja, bueno dejen de contar monedas delante de los pobres y vamos a comer que tengo hambre. –alegó Ron llevándose a sus amigos de tirones, quienes no querían separarse.

-Ron… deja de tironearme. –dijo Hermione, mientras los tres entraban en el Gran Comedor.

La comida estuvo exquisita. Los chicos rieron alegremente durante todo el rato. Pero Hermione, ella, no dejaba de pensar en el chico de Slytherin, de pelo platinado y ojos grises, con quien tendría que pasar un buen rato dentro de unas horas. Tendría que arreglárselas para aguantarlo esta vez.

En cuanto a Draco, pensaba lo mismo. Aunque ya sabía que ella era novia de Harry Potter, él estaba dispuesto a cualquier cosa por obtener un beso, solo un beso de aquella jovencita de perfecta cintura y ojos miel que volvían loco a casi todo Hogwarts. ¿Y cómo Draco Malfoy no iba a poder ligársela?

 Llegó la hora en que tenían que juntarse en las mazmorras. Hermione estaba nerviosa, transpiraba más de lo normal. A pesar de no ser la ocasión adecuada, se esmeró en vestirse lo mejor que pudo con la ropa de su baúl sin saber de verdad el motivo. Se puso unos pantalones negros y una camisa de color rosa, a medio abotonar con medio cuello descubierto.

Draco hizo algo parecido. Se dio una ducha rápida, y no se secó el cuerpo, por lo que la playera blanca, se le pegó trasluciendo su figura. Tampoco se peinó, más bien se desordenó el pelo lo más que pudo y sus pantalones azules, ayudaban para que se viera realmente desenfadado.

-Pensé que no vendrías Granger… –dijo con su tono petulante habitual, observando a la chica, recorriendo con sus ojos grises cada centímetro del cuerpo de Hermione.

-Pues te equivocaste, sí vine. –Hermione revisó la sensual postura de Malfoy, quien se había puesto una mano en la cintura y con la otra se rascaba la cabeza. -Bien… vamos.

-Sí, vamos… no quiero llegar tan tarde.

 

-*-

 

Los jóvenes salieron a paso lento, aunque cada uno se decía que quería volver lo más rápido posible. Hermione llevaba cargando un gran farol con luz naranja y Draco llevaba otro. Después de un muy buen rato de caminata silenciosa, Hermione irrumpió con unas palabras.

-Parece que va a llover –dijo con voz tímida.

-Es lo único que me falta, voy a pescar un resfriado –se quejó Malfoy.

-Es que para que andas tan… tan… descubierto, es de noche.

-Ah, por favor, tú andas parecida, así que no hables.

-¿Podrías callarte?

-¿Y tú podrías recoger esa hierba morada que está en tus pies?

-¡¡Ah!! Que asqueroso…

-Verdaderamente todas las mujeres son exageradas. –dijo Malfoy mientras se agachaba a buscar lo que quería. Hermione bajó también y sus miradas se chocaron por un momento, uno de los pocos segundos en que ninguno habló para insultarse.

-Ah… sácala tu… ¿no ves que tiene espinas y me puedo pinchar? -dijo la chica poniéndose de pie y esquivando sus ojos grises.

-Ah, claro… que eres una sensible “señorita”, ¿verdad? ¿Qué hora es?

-Sí, soy una señorita y, es la 1:00 de la madrugada.

-Parece que contigo la hora no avanza, apesta estar a tu lado. –dijo Draco con un tono que exageraba en su arrogancia, lo que enfureció a Hermione.

-¡¡Deja de ser tan desagradable!!

-¡¡Y tú deja de ser tan niña chica!!

Los dos se miraron con odio. Se callaron y siguieron su camino, nuevamente en silencio. Después de otro buen rato, Draco volvió a hablar:

-Hermione, ten cuidado con este tramo, porque hay… –intentó advertir Draco.

-¡Ah! ¡Mi rodilla! –chilló Hermione. Estaba tumbada en el suelo, con el farol roto al lado.

-…piedras. Eso té pasa por adelantarte tanto. –dijo Draco parándose y cruzando los brazos.

-¿Puedes callarte y venir a ayudarme?

-¿Sí?… Porque después le dices a tu famoso noviecito que soy un patán.

-Tienes razón, lo eres.

El chico le tomó su pierna y la examinó cuidadosamente. Enseguida, rasgó el pantalón para vendarla, para detener la sangre.

-¡¡Oye, es mi pantalón!!

-¿¡Quieres desangrarte!?

-No, pero… ¡ah! no me aprietes tanto.

-Lo siento, pero así se debe hacer.

En cuanto Draco terminó con la pierna de Hermione y la tomó de la mano para ayudarla a pararse, comenzó una estruendosa lluvia que hizo que los chicos quisieran estallar de la furia.

-¡¡Ahhh!! ¿Por qué a mí? –gritó la chica, mirando el cielo oscuro y lleno de nubes esponjosas. -Esto sí que es mala suerte… todo esto es tu culpa.

-Ah, ahora resulta que ¿yo soy el culpable? –dijo Draco, mientras Hermione se apoyaba en el brazo del chico para no caerse, ya que no podía caminar muy bien.

-Sí, tú eres el culpable de que yo me haya caído.

-Sí, y debo suponer que yo soy el culpable de que hayas quebrado tu farol ¿no?

-Ah… te voy a matar. -respondió ella, percatándose de no tener farol y de que no había llevado varita.

-Mejor sigue caminando, volvamos al castillo.

-Sí, es lo único que quiero, no soporto estar más junto a ti.

Después de avanzar por un camino que no era igual al de partida, Draco se detuvo mirando hacia todos lados. Se notaba nervioso. Estaba perdido, no por que quisiera.

-¿Qué pasa Malfoy?

-Estamos perdidos.

-¿¡¡¡QUÉ!!!?

-Estamos perdidos, ¿Que estás sorda?

-No, no, no puede ser tanta mi mala suerte… ¡no lo puedo creer!

-¡¡Yo tampoco!! Diablos… esto no podía ser peor. –dijo Draco mirando a su alrededor tratando de orientarse -Esto es imposible.

-Está lloviendo y estoy perdida en el bosque con el chico que más odio en este mundo –zanjó Hermione.

-Mejor deja de gritar y acompáñame… sé donde podemos pasar la noche… -Draco volteó.

-¡¡Ni creas que pasaré la noche contigo!!

-¡¡Entonces quédate aquí sola, en medio de esta porquería, con animales peligrosos, sin luz y con una pierna rota!! –alegó Draco con los ojos llenos de furia, acercándose a Hermione.

-Pues entonces me quedaré aquí… –dijo Hermione cruzando los brazos y sentándose en un tronco.

-Aprende a ser más humilde.

-Mira quien me lo dice.

-Bien, como quieras… adiós.

-Adiós… piérdete Malfoy.

Draco estaba que estallaba de furia, y eso pudo más que su sentimiento hacia la chica. Hermione al sentirse sola, se asustó. No podía evitar escuchar ruidos extraños y la lluvia le provocaba frío, y para peor, su pierna le ardía. Draco casi se había perdido de vista cuando el pánico de Hermione pudo más.

-¡¡¡Malfoy!!! ¡¡Espérame!! ¡¡No me dejes sola!!

Draco corrió a su encuentro con una sonrisa maquiavélica. -Sabía que llamarías.

-Si no fuera por mi pierna, no te habría llamado.

-Sí Granger, eso está claro… –comentó irónico.

-Eso espero, porque ni creas que es porque quiero estar contigo.

-Sí, no te preocupes… –volvió a decir él.

Draco la cubrió en sus brazos. La lluvia era ensordecedora Él estaba conmovido ante la forma en que Hermione se estaba aferrando a él.

Después de recorrer un camino no muy largo, llegaron a una casona fea y andrajosa con un color verde entre sus maderos. Una silla mecedora estaba afuera con arañas que caminaban descuidadas. Draco alumbró con su farol la entrada, abrió la puerta sin ninguna complicación y dejó ver una habitación algo tenebrosa, con una mesa a la que le faltaba la mitad de su pata, unas sillas con telarañas y una cama con una sábana perfectamente blanca, que parecía de recién casados. La cama era lo único que daba luz a la oscura “cueva”, que era lo que pensaba Hermione.

-Parece que a ti sólo te interesan las camas Malfoy.

-Son lo más cómodo que se puede encontrar en una habitación.

-Debes ocuparla seguido.

-Depende.

-Se me olvidaba que estoy con “un Don Juan”.

-¿Un qué?

-Olvídalo.

-Te aviso que yo dormiré en la cama. –dijo Draco acostándose de un salto, con los pies cruzados y las manos detrás de su cabeza, mostrando su típica sonrisa de triunfador.

-Ni lo pienses, yo dormiré ahí, porque soy mujer, y tú… –dijo Hermione recorriendo la habitación con los ojos -…en el suelo.

-Estás loca que por darte el gusto, amaneceré todo doblado.

-Pues como caballero, deberás hacerlo. -dijo Hermione tratando de levantarlo con la mano, pero el chico se reía y no se dejaba.

-¿Quién te dijo que soy un caballero? Yo dormiré en esta cómoda cama… y si quieres acompañarme por mí no hay problema.

-¡¡Ni sueñes que me acostaré contigo!!

-¡¡Y tú ni sueñes que dormiré en el suelo!!

La chica de pelo enmarañado lo siguió tironeando, y esta vez, con óptimos resultados, levantó al chico y se quedaron mirando con odio, fijamente. Ambos estaban enfadados, y ninguno estaba dispuesto a ceder.

-Me tienes harto “sangre sucia”.

-¡¡¡¡No tanto como tú a mí!!!!

-¿Podrías mantener tu boca cerrada aunque sea por un momento?

-No quiero.

-¡¡Te advierto que si no te callas tú, te callaré yo!! –amenazó Draco.

-¡Eso tendría que verlo!

Draco estaba con la sangre en la cabeza, y una vena se notaba que sobresalía de su cuello. A él le atraía aquella chica, pero le colmaba la paciencia, posiblemente eso le gustaba de ella.

Hermione no quería permanecer un momento más con aquel chico de pelo rubio platinado y ojos grises, atractivo; ella deseaba estar en su torre o con su novio Harry Potter. Draco, con toda su ira y a la vez con todo ese sentimiento que tenía hacia esa chica; la tomó por la cintura. Hermione estaba muda y paralizada, se acercó con una mirada severa a sus labios y le dijo: -Pues esto no lo verás, lo sentirás.

La besó apasionadamente, afirmándola con fuerza para evitar que la chica escapara, pues ella luchaba para desprenderse de los brazos fuertes de Draco. Eso solo le duró unos momentos. Después no pudo seguir ignorando la electricidad que le removía el alma al sentir ese beso.

Draco estaba enormemente conforme con aquel beso, aunque había que reconocer que había sido un beso torpe. No lograron ponerse de acuerdo con sus lenguas, sus dientes chocaron al primer contacto. Ninguno de los dos estaba acostumbrado a su forma de besar, así que tuvieron que pasar unos cuantos segundos para que el beso fuera de un agrado mutuo. A pesar de los inconvenientes, Draco estaba agradecido de la forma que Hermione no se despreocupó de recorrer su cuerpo con unas manos heladas pero suaves, pues eso logró borrar el infortunio inicial.

A la larga fue tan placentero que deseó hacerla suya en ese preciso instante. Hermione pensaba casi igual, a menos por una pequeña diferencia: HARRY POTTER. Finalmente reaccionó soltándose de sus brazos y mirándolo con recelo, pero feliz; eso lo advertía Draco también por sus ojos miel iluminados.

– ¿Qué intentabas hacer? Se te olvida que tengo novio. –dijo mientras se cubría los labios con las manos, y sujetaba su cuerpo afirmada a una silla mirando el suelo.

-No parezco ser el único al que se le ha olvidado ¿no? –dijo él levantando una ceja.

Hermione lo miró extrañada, pues tenía razón, ella también lo había olvidado.

-Es… mejor que vuelva al castillo, ya no llueve tan fuerte, no me quedaré un segundo más. -Hermione recibió como respuesta un estruendoso relámpago que de inmediato la hizo desistir de su idea.

Draco se sintió un tanto incomodo. Sabía que Hermione había degustado tanto como él aquel beso, pero que no pensaría cambiarlo por “ese Potter de famosa mierda”, por lo menos por ahora.

-No te preocupes, no intentaré nada… pero tú también debes prometerlo.

-¿Ah? Yo no fui la quiso el beso, tú te acercaste primero. –se apresuró a decir Hermione amenazándolo con su dedo índice. Draco lo tomó con su mano firme y le dijo:

-Pero tú me correspondiste. – mirándola con risa en sus labios sin soltar su dedo.

-¡¡Eso no es cierto!!

-¡¡No te hagas la santa!!

-¡¡Eso debería ir para ti!!

-¿Sabes? Estoy harto de pelear contigo.

-¡¡Por fin dices algo coherente!!

-¡¡Quieres callarte!! Porque si no…

-¿Si no qué? ¿Me besarás de nuevo?

Se hizo un silencio ensordecedor. Draco le soltó el dedo de forma brusca. La miró con indiferencia y se acostó en la cama dándole la espalda a Hermione. Draco pensaba en como contestarle de la manera que solo él sabe hacerlo, petulante y agresivo, y cuando encontró algo adecuado, dijo:

-Cómo si quisiera besarte… lo haces horrible.

Esto fue suficiente para hacer explotar de ira a Hermione. ¿Cómo se atrevía a decir eso? Se sentía desafiada.

Se sacó la camisa quedando en ropa interior, se amarró el cabello, se sentó al lado del chico, (quien no advertía ningún movimiento de estos, y que estaba resignado a que lo que deseaba hacer, nunca resultaría). Con rabia aún en sus ojos, la chica dijo:

-¿Podrías darme otra oportunidad para demostrarte que lo hago bien? –la pregunta salió de sus labios en un tono tan suciamente seductora, que hasta ella misma se sorprendió de lo que estaba diciendo.

Draco sonrío, aunque adivinaba que ella lo hacía solo por rabia, pero no iba a desaprovechar aquella oportunidad que solo el destino sabe dar.

-Conste que lo hago para averiguar… no es que me gustes.

-No hay que preocuparse de eso ahora, “muñeco” –dijo Hermione, mordiéndose el labio.

Lo que sucedió después, era de imaginarse. Draco la besó lentamente hasta llegar a su cuello. Hermione estaba asustada, no estaba segura de lo que estaba haciendo, tal vez se arrepentiría después, pero Draco mordiendo su ombligo, la hizo  no pensar, y sintió que un ardor le invadía las piernas, obligándola a separarlas. Recorrió con su mano todo el duro… cuerpo del chico, debido al ejercicio que este hacía con el quidditch. Las manos de Malfoy de frías se volvieron tibias, haciendo estremecer todo el cuerpo de la chica. Rápidamente se despojaron de las ropas. Se miraron detenidamente un momento, pero la pasión los dominó por completo, consumiéndolos en una llama de lujuria que les duró para toda la noche.

-¡¡¡Ya amaneció!!! ¿Qué hora es? –preguntó la chica saltando de un brinco del pecho de Draco, quien la miraba somnoliento.

-Para qué tanto apuro… es temprano.

-No opino lo mismo. –Hermione se agachó y encontró el reloj del chico que indicaba claramente las 2:30 p.m.

-¡¡Esto es terrible!!

-¿Por qué? –Draco estiraba los brazos y un fuerte bostezo salía de sus cansados labios.

-¡¡Son las 2:30!! ¡¡¡Tenemos que irnos!!! –gritó Hermione, tapándose con una sabana.

FUENTE: http://www.fanfiction.net/s/1056487/1/24_HORAS

AUTOR(A): MAPACHE

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2 responses

14 07 2009
El Amigo Gay

Mucha roopa! Mucha Roopa!
Yo le doy un 9. Osea no mamen, le editaron la parte en la Malfoy le agarra las chichis de manera impresionante a Hermione y esta le pega los wapetones de su vida al puto ese de Draco. Qué pedo. Espero que Howarts resulte ser como la casa de las conejitas, pero en el mundo de los magos, y que Dumbledore resulte ser el padrote y que Hermione se de cuenta que Putter es gay y le anda poniendo con el homosexual de Ron. Eso estaría paiki. Y lo siento por el nivel de goserías que ya les manejo prometo que ya dentro de poco lo subire aun mas.

14 07 2009
Charles Ryder

Jajajaja EOS GENIO!

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